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27 de julio de 2023

Planificación del riego en 4 pasos

Planificación del riego en 4 pasos

Implementar un sistema de riego en un terreno agrícola requiere mucha planificación e inversión. Por ello, antes de comprar e instalar un sistema de riego, es necesario realizar una planificación del riego para su terreno. La planificación del riego puede actuar como un seguro frente a las precipitaciones insuficientes y el estrés hídrico del cultivo.

¿Qué es la planificación del riego?

En términos generales, la planificación se refiere al conjunto de operaciones y decisiones que permiten satisfacer las necesidades de agua y de riego del cultivo sembrado, con las instalaciones y fuentes de agua disponibles, sin que el cultivo sufra escasez de agua.

Etapas de la planificación del riego

* Estudiar la aptitud del terreno y del suelo para el riego

* Comprobar la cantidad y la calidad del agua disponible

* Elegir el método de riego adecuado y verificar la disponibilidad de mano de obra, equipos y energía

* Analizar los aspectos económicos

Primer paso: comprobar la aptitud del terreno y del suelo para el riego

No todos los tipos de suelo y de terreno pueden regarse y cultivarse, debido a problemas como la forma del terreno (presencia de pendientes pronunciadas), la baja permeabilidad o el drenaje deficiente que provoca acumulación de sales.

En general, todos los tipos de suelo pueden clasificarse en tres categorías generales.

1- Suelos regables

Se denominan así los suelos que, gracias a una textura adecuada y a una forma ideal de la superficie del terreno, no presentan ninguna restricción para la absorción de agua.

2- Suelos regables bajo determinadas condiciones

Estos suelos presentan limitaciones para un riego adecuado debido a la presencia de capas impermeables, un alto potencial de salinidad, pendientes pronunciadas, etc. Algunos de estos terrenos pueden mejorarse con un drenaje apropiado. En estas condiciones, lo importante es examinar cuidadosamente el terreno antes de sembrar y regar.

3- Suelos no regables

Este tipo de suelos presenta limitaciones graves para la absorción de agua y para un riego exitoso y, en la práctica, pierden su capacidad de ser cultivados.

¿Cuáles son los componentes de la textura del suelo?

En general, la textura del suelo indica el porcentaje de la fracción mineral del suelo, es decir, de sus componentes de arena, limo y arcilla.

La combinación de estas tres fracciones determina el suelo de los terrenos agrícolas. Las partículas que componen el suelo forman unidades mayores que llamamos agregados. Los agregados se adhieren entre sí y forman terrones. Entre las partículas, los agregados y los terrones existen poros. Estos poros pueden ser grandes o pequeños, y su distribución es muy importante.

Según otra clasificación, los suelos pueden dividirse en tres categorías:

Suelo ligero

La composición de estos suelos es tal que más del 80 % es arena y menos del 12 % es arcilla. En general, estos suelos tienen una alta capacidad de absorción, pero una baja capacidad de almacenamiento. Por ello, no presentarán una fertilidad adecuada. El suelo ligero también se conoce como suelo cálido.

Suelo medio

Los suelos con un porcentaje de arcilla entre el 12 % y el 28 % se clasifican como suelos medios. Este grupo de suelos es adecuado en términos de fertilidad, ya que posee una alta capacidad de almacenamiento además de una capacidad de absorción suficiente.

Suelo pesado

En este grupo de suelos el porcentaje de arcilla supera el 28 %; su capacidad de almacenamiento es alta y proporcionan buena humedad a la planta. El mayor problema de este grupo es la falta de poros en el suelo para que el cultivo pueda respirar.

La capacidad de retener agua y nutrientes no es la misma en suelos de distinta composición. Por ejemplo, en un suelo ligero apenas un 15 % de humedad puede ser suficiente para que el cultivo florezca, mientras que en un suelo medio o pesado ese mismo porcentaje de humedad no basta para que la planta sobreviva. El agua se acumula alrededor y dentro de los poros. La planta absorbe primero el agua de los poros grandes y, cuando esta se agota, los poros grandes se alimentan de los poros pequeños.

La textura del suelo influye en la planificación del riego de dos maneras:

1- La textura del suelo determina su capacidad y su tasa de permeabilidad (la tasa de admisión de agua del suelo). Antes de diseñar el sistema de riego, debe obtener información suficiente sobre la textura del suelo, porque este aspecto afecta al caudal de agua y a la distancia entre los aspersores y los goteros.

2- Conocer la estructura del suelo significa saber: ¿cuánta agua hay en la zona radicular? ¿Cuál es la capacidad de retención de agua del suelo? ¿Cuánta agua está disponible para las raíces? De este modo, el cálculo de la necesidad hídrica y de la dosis de riego resulta más sencillo y se evita que la planta entre en estrés hídrico.

Diferentes estados de la textura del suelo durante el riego

El suelo puede presentar tres estados generales durante el riego:

Saturación

Se dice que todos los poros del suelo están llenos de agua.

Capacidad de campo

Es el estado en el que el suelo ha recibido la cantidad máxima de agua que puede admitir. La condición más ideal para el crecimiento del cultivo es la capacidad de campo. La disponibilidad de agua se refiere a la diferencia entre la capacidad de campo y el punto de marchitez. Es esencial que el suelo alcance su capacidad de campo, ya que en ese estado hay humedad y aire suficientes para las raíces.

Punto de marchitez

Es el estado en el que la planta pierde la capacidad de absorber agua del suelo debido a la falta de humedad suficiente.

En la figura anterior puede observar la diferencia entre los tres estados: saturación, capacidad de campo y punto de marchitez. La mejor condición para el crecimiento y el cultivo de las plantas es el estado de capacidad de campo, en el que se satisface la necesidad de agua y, al mismo tiempo, existe espacio suficiente para que las raíces respiren.

Salinidad del suelo

La salinidad se refiere a la presencia de sales en el agua y en el suelo agrícola. La sal está presente de forma natural en el suelo, en las aguas superficiales y en las aguas subterráneas. La sal más común que provoca salinidad en el agua y en el suelo es el cloruro de sodio, aunque otras sustancias como el magnesio, el calcio, el potasio, etc., también pueden causarla. Cuanto mayor es la salinidad del suelo, más difícil resulta para la planta absorber agua del suelo, y el cultivo llega al punto de marchitez.

pH del suelo

El pH del suelo se refiere a su acidez o alcalinidad. En condiciones normales, el pH del suelo se sitúa entre 1 y 14; dentro de este rango, 7 es neutro, por debajo de 7 es ácido y por encima de 7 es alcalino. La presencia de ciertos compuestos puede modificar la alcalinidad o la acidez del suelo. El pH se considera la variable principal para controlar los procesos químicos del suelo. De hecho, el pH determina, mediante un proceso de control, el rango estándar de acidez o alcalinidad para el cultivo. Para la mayoría de las plantas, el rango óptimo de pH está entre 5,5 y 7. Sin embargo, hay muchas plantas capaces de crecer y reproducirse fuera de este rango.

Para el riego y la siembra se considera idóneo un suelo franco profundo con buen drenaje, con el nivel freático a una altura de 1,5 a 2 metros desde la superficie del suelo, una aireación de entre el 10 % y el 12 % y una capacidad de retención del 15 % como suelo óptimo (15 cm de agua por metro de profundidad de suelo). El uso del método de riego por goteo facilita enormemente el transporte de nutrientes y el establecimiento del equilibrio ácido-alcalino en el suelo. Aunque mejorar las propiedades físicas deficientes de un suelo cultivado es difícil y se considera una limitación para el crecimiento del cultivo, con el método de riego por goteo podrá resolver estos problemas controlando con precisión la dosis de riego.

Análisis del suelo

Para determinar las características y la textura del suelo existente y, a continuación, elegir el método de riego adecuado para el terreno y el cultivo, la distancia entre las tuberías, la intensidad del caudal, etc., es necesario analizar el suelo. Para el análisis del suelo se toman muestras del terreno agrícola con ayuda de dos cubos de 10 litros, una pala y una barrena de suelo.

Métodos y pasos del muestreo de suelo

* Avance a lo largo de la diagonal del terreno y tome muestras de suelo cada 50 a 100 metros, según la superficie del terreno.

* En cada punto de muestreo deben tomarse dos muestras. (una a 30 cm de profundidad y otra a 60 cm de profundidad)

* Todas las muestras tomadas a 30 cm de profundidad deben colocarse en un cubo, y las tomadas a 60 cm de profundidad en un cubo aparte.

* Después del muestreo, mezcle bien el contenido de cada cubo

* Tome 1,5 kg de mezcla de cada cubo, colóquelos en bolsas separadas e indique con una etiqueta la profundidad de muestreo de cada una.

* Entregue las muestras a un laboratorio acreditado y certificado.

Indicadores principales del análisis del suelo

* Composición mecánica del suelo

* Salinidad y pH del suelo

* NPK (nitrógeno, fósforo y potasio)

* Calcio

* Magnesio

Existe una amplia variedad de análisis de suelo que puede solicitar al laboratorio cuando sea necesario. En cuanto a la profundidad de muestreo, cabe señalar que el muestreo puede continuar hasta dos metros de profundidad y realizarse en tres etapas.

Segundo paso: determinar la cantidad y la calidad del agua necesaria

El agua es el corazón de cualquier sistema de riego. Calcular y controlar la cantidad de agua necesaria es uno de los aspectos más fundamentales que pueden ayudarle en el éxito del sistema de riego y, en última instancia, en el cultivo adecuado de las cosechas. Para asegurarse de que el agua es apta para la agricultura, puede solicitar ayuda a laboratorios de agua especializados que operan en este campo. Estudiar la compatibilidad entre el tipo de suelo y el agua es importante, ya que determina qué se utilizará en el riego.

Presupuesto hídrico

El objetivo del presupuesto hídrico es mantener la humedad del suelo en un nivel óptimo para reponer el agua consumida por el cultivo. La cantidad de agua utilizada por el cultivo también se denomina tasa de evapotranspiración (ET). La cantidad de agua utilizada varía según la etapa de crecimiento de la planta y las condiciones meteorológicas. Las plantas suelen consumir más agua en condiciones cálidas y secas. El viento y las nubes también pueden influir en la tasa de evapotranspiración.

El método de presupuesto hídrico para el riego es relativamente sencillo. Sin embargo, debe realizarse una planificación separada para cada etapa del desarrollo de la planta. El aspecto más importante que se considera en un programa eficiente y un presupuesto óptimo es satisfacer la necesidad hídrica del cultivo con los recursos de agua disponibles. La tasa de evapotranspiración puede obtenerse de los datos del centro meteorológico de la región. No obstante, la cantidad de evapotranspiración (ET) depende de factores como la temperatura, la intensidad de la luz solar, la humedad relativa del aire, la velocidad del viento, etc.

Tercer paso: comprobar la disponibilidad de energía y de equipos de riego

Fuente de energía

Si hay electricidad disponible, la prioridad es aprovechar esta fuente de energía. Básicamente, la energía eléctrica presenta ventajas frente a los motores diésel. Entre las ventajas más importantes de esta energía se encuentran: menor coste de bombeo, mantenimiento más económico, mayor fiabilidad y facilidad de operación.

Equipos

La selección del sistema de riego (bombas, estación de filtración, tuberías, equipos de riego, etc.) debe hacerse según sus necesidades de riego. Al adquirir estos equipos, es necesario prestar atención a aspectos como la superficie cultivada, la forma del terreno, la necesidad de mano de obra, la fuente de energía, la presión de trabajo requerida, etc. Uno de los aspectos más importantes a considerar en la selección del sistema de riego es la rotación de cultivos a lo largo de los años. La adquisición e implementación de los equipos de riego suele resultar muy costosa para los agricultores. Por ello, se recomienda examinar todos los aspectos antes de la preparación y la puesta en marcha.

Visite los sistemas de riego de otros agricultores y aproveche su experiencia, estudie las ventajas y desventajas de los distintos sistemas de riego y, preferiblemente, compre a los representantes de ventas autorizados de las empresas. En la medida de lo posible, adquiera todos los equipos de la misma marca y a distribuidores autorizados. Esto resuelve en gran medida los problemas de instalación y funcionamiento del sistema de riego.

Potencia de la bomba

La presión de la bomba de agua debe ser adecuada al terreno y a las necesidades del sistema de riego. Al comprar, preste atención al diámetro de las tuberías, al espesor de las paredes, a la presión de trabajo admisible, etc.

Cuarto paso: analizar los aspectos económicos

Antes de sembrar los cultivos, debe analizarse con qué combinación puede obtenerse el mayor rendimiento. ¿Obtendrá el mayor rendimiento un solo cultivo o varios cultivos? Para poder responder a esta importante pregunta, debe investigar aspectos como el mercado del producto, el precio de venta, la posibilidad de exportación e importación, y los costes de cultivo y cosecha. Al elegir las combinaciones de cultivos, también debe evaluarse la viabilidad de la siembra, de modo que la combinación de cultivos sea adecuada en términos de las instalaciones y la mano de obra disponibles.